“Quizás, quizás no”: Una fábula taoísta


Había un granjero que vivía en un pueblo pobre en el campo. Entre los habitantes del pueblo, era considerado pudiente porque tenía un caballo que utilizaba para arar la tierra y para transportarse.


Un día, su caballo se soltó y se escapó. Todos sus vecinos se lamentaban exclamando lo desafortunado que esto era, pero el granjero sólo decía “Quizás, quizás no.”


Un par de días más tarde, el caballo regresó a la granja y trajo consigo dos caballos salvajes. Todos los vecinos se regocijaban y le decían al granjero lo afortunado que era, pero el granjero sólo decía “Quizás, quizás no.”


Al día siguiente, el hijo del granjero intentó domar uno de los caballos salvajes, pero se cayó y se rompió una pierna. Los vecinos les ofrecieron su simpatía diciendo lo desafortunado que esto era. Pero el granjero sólo decía “Quizás, quizás no.”


A la semana siguiente, los oficiales militares pasaron por el pueblo para llevarse a todos los jóvenes sanos para luchar en la guerra. No aceptaron al hijo del granjero porque tenía una pierna rota. Cuando los vecinos le dijeron lo afortunado que era, el granjero sólo dijo “Quizás, quizás no.”


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No juzgues lo que te sucede. Lo que pasa es lo único que podía pasar porque el universo es sabio y te ama: siempre hará lo posible por llenar tu vida de oportunidades para aprender las lecciones que necesitas aprender.


Acepta lo que te sucede en el momento que ocurra, así todavía no comprendas su propósito.


No califiques las cosas: concédeles todas las posibilidades de ser!

Laura Arboleda

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